A SOLITARY WALK FROM SOUTHERN SPAIN TO TURKEY, EXPLORING
MEDITERRANEAN VALUES AND TRADITIONS THAT ARE IN DANGER OF EXTINCTION.

SUBLIME PERFECTION

(Texto español abajo)

Easter is a serious affair in Spain. La Semana Santa (Holy Week) is celebrated throughout the Mediterranean, but nowhere as fervently as in Seville.

The inhabitants of the city are divided into Cofradias (Brotherhoods), each devoted to a particular Virgen Mary from a particular church. The penitents, or nazarenos, who are covered in a hooded cloak so as not to reveal their identity, place a centuries-old statue of the Virgin on a meticulously decorated float (Jesus gets one too) and take her for a long walk through the narrow alleys of the old town.

The theatrical impact of a Semana Santa procession, the precision of the choreography, the sorrowful music of the accompanying band, the heady scent of incense and the extravagant beauty of the pageant are impossible to describe in words.

Sevillanos have been at it for over 400 years, refining every little detail year after year until they’ve reached absolute perfection. I know, perfection is said to be unachievable, but come and experience La Semana Santa in Seville and you’ll see what I mean.

At a first glance, this extraordinary spectacle seems to be a religious ritual – the iconography is clearly Catholic – but it has become something else over time. It is now a cultural phenomenon, where the actors perform an awe-inspiring piece of magic and the audience is spellbound, profoundly touched by the magnificent splendour of it all.

Personally, I am not religious at all, but I am close to tears when I see Semana Santa in Seville. To me, it’s an artistic expression of life and death, of mother’s suffering – just like Michelangelo’s Pietà. I am tempted to conclude that beauty is universally shared and permanent, while religions are divisive and transient.

______________

La Semana Santa es una de las celebraciones más profundas y arraigadas de España. Se celebra en todo el Mediterráneo, pero en ninguna parte tan apasionadamente como en Sevilla.

La ciudad se divide en cofradías que reúnen a creyentes en torno a las imágenes de un Cristo y una Virgen de una iglesia en concreto. Estas figuras se colocan en un paso portado por costaleros, haciendo así un largo recorrido por las estrechas calles de la ciudad.El impacto teatral de una procesión de Semana Santa, la precisión de la coreografía, la triste música de la banda que la acompaña, el embriagador aroma del incienso y esa belleza, son imposibles de describir con palabras.

Los Sevillanos han estado trabajando durante más de 400 años en el perfeccionamiento de cada pequeño detalle, año tras año, hasta que han llegado a la perfección absoluta. Lo sé, se dice que la perfección no existe, pero os recomiendo que vengáis y lo veáis con vuestros propios ojos, y así sabréis de lo que os hablo.

A primera vista, este extraordinario espectáculo parece un ritual religioso - la iconografía católica es innegable - pero se ha convertido en mucho más que eso con el paso del tiempo. Es también un fenómeno cultural, una obra teatral, una pieza mágica donde el público queda completamente hechizado.

Yo personalmente no soy nada religioso, pero cada vez que regreso a Sevilla en Semana Santa lo siento de una manera tan emotiva y tan fuerte que es difícil de explicar. Para mí, es una expresión artística de la vida y la muerte, del sufrimiento de una madre - al igual que la Piedad de Miguel Ángel. Desde mi punto de vista, la belleza es universal y eterna, mientras las religiones nos dividen y son transitorias.


SEARCH BY TAGS
No tags yet.
  • Facebook Classic
  • Instagram App Icon
  • Twitter Classic
  • Vimeo App Icon