A SOLITARY WALK FROM SOUTHERN SPAIN TO TURKEY, EXPLORING
MEDITERRANEAN VALUES AND TRADITIONS THAT ARE IN DANGER OF EXTINCTION.

IN SEARCH OF MEANING

(Texto español abajo)

Walking 20 - 25 kilometres a day has its ups and downs, both literally and metaphorically.

The constantly changing landscape is awe-inspiring: mountains descend to the sea through pine forests, deserts, orchards and little villages, as if a curtain opened and closed every now and then to reveal a different scenery. The extraordinary variety of the Mediterranean landscape is further enriched by the warmth and generosity of the people I meet along the way. Shepherds, artists, chefs, all kinds of people who open their doors and their hearts to me and my crew, making the journey well and truly worthwhile and rewarding.

But then there are many days, especially the ones that involve crossing hills and rugged terrain, when I question my sanity and wish that I could just stay put somewhere and do nothing. Yet there is some inexplicable force that propels me forward, the sea ever on my right, the sun relentlessly pounding down and the wind sandblasting my face. I just walk on, whether I like it or not.

I have this odd notion that I’ll be illuminated one day, that some divine revelation will come to me and explain the meaning of this lunacy, but I am no closer to it than I was in the beginning of my long journey.

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Caminar entre 20 - 25 kilómetros al día tiene sus subidas y bajadas, tanto literal como metafóricamente.

El constante cambio de paisaje es impresionante: las montañas descienden hasta el mar a través de bosques de pinos, desiertos, huertos y pequeñas aldeas, como si fuera una cortina que se abre y se cierra de vez en cuando para mostrar un paisaje diferente. La extraordinaria variedad del paisaje mediterráneo se enriquece aún más con la calidez y la generosidad de las personas que voy encontrando por el camino. Pastores, artistas, chefs, todo tipo de personas que nos abren sus puertas y sus corazones a mí y mi equipo, haciendo que este viaje sea verdaderamente gratificante. Pero también hay muchos días, especialmente en los que tengo que cruzar las colinas y caminar por terrenos escabrosos, cuando me cuestiono mi cordura y deseo quedarme en algún lugar sin moverme, sin hacer nada. Sin embargo, hay una fuerza inexplicable que me impulsa a seguir adelante, el mar siempre a mi derecha, el sol implacable golpeándome y el viento en mi rostro. Sigo adelante, me guste o no. Tengo esta extraña sensación de que algo me va a ocurrir, de que un día tendré una revelación divina que me hará comprender el significado de toda esta locura, pero aun sigo estando igual de lejos que cuando comencé este viaje.


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