A SOLITARY WALK FROM SOUTHERN SPAIN TO TURKEY, EXPLORING
MEDITERRANEAN VALUES AND TRADITIONS THAT ARE IN DANGER OF EXTINCTION.

DÉJA VU

(Texto español abajo)

I am in Provence. Just saying it transports me immediately to the days when I studied art in Brno (Moravia), when Provence was far away, a figment of my imagination, a paradise on earth inhabited by artists in search of divine light.

At the time, I was particularly inspired by Cézanne, Gauguin and Matisse. I remember spending hours on end in the library, until the dazzling colours got the better of me and I truly believed I was there, overwhelmed by the smell of lavender, pastis and tobacco. Only Nadia, my soul-mate, understood and shared my obsessive fascination; she said she loved me and always will… sometimes I wonder if she still does.

In the last few days I walked through Arles and Aix-en-Provence, the two epicenters of art in the beginnings of the 20th century. As Van Gogh said, “The future of art is to be found in the South of France”. The memory of the great artists is ever-present, it feels like stepping into a house you know well, where every room speaks of a shared past. I went to see their work in every museum, drank wine where they used to drink, took a long walk along the path Cezanne used to take, sat in his garden and wrote this blog, by hand, in a tiny notebook, as I always do – I’ll never learn to write directly into a computer.

I am having a wonderful time, thoroughly enjoying my meander through the fragrant hills and mediaeval towns, but I’m afraid that my Provence will remain fictional. The incredible explosion of artistic energy happened a hundred years ago and today the place is overrun by people like me, looking for something irretrievably lost. Another world perhaps, more elegant and romantic than the one we live in now.


Estoy en la Provenza. Sólo decirlo me transporta inmediatamente a los días cuando estudiaba arte en Brno (Moravia), cuando Provenza estaba muy lejos, un producto de mi imaginación, un paraíso en la tierra habitado por artistas en busca de la luz divina. En aquella época me sentí inspirado particularmente por Cézanne, Gauguin y Matisse. Recuerdo pasar horas enteras en la biblioteca, hasta que los colores deslumbrantes pudieron conmigo y yo realmente creía que estaba allí, abrumado por el olor de la lavanda, el pastis y el tabaco. Sólo Nadia, mi alma gemela, comprendió y compartió mi fascinación obsesiva; dijo que me amaba y lo haría por siempre... a veces me pregunto si todavía es así... En los últimos días caminé por Arles y Aix-en-Provence, los dos epicentros del arte en los inicios del siglo XX. Como dijo Van Gogh, "El futuro del arte se encuentra en el sur de Francia". El recuerdo de los grandes artistas es omnipresente, es como entrar en una casa que conoces bien, donde cada habitación habla de un pasado compartido. Fui a ver sus trabajos en todos los museos, bebí vino donde ellos solían beber, hice un largo paseo por el mismo sendero que Cézanne solía tomar, me senté en su jardín y escribí este blog a mano, en un pequeño cuaderno, como siempre… nunca aprenderé a escribir directamente en el ordenador. Estoy pasándolo a lo grande, disfrutando muchísimo de mi caminata a través de colinas fragantes y pueblos medievales, pero me temo que mi Provenza permanecerá en la ficción. La increíble explosión de energía artística sucedió hace cien años y hoy en día el lugar está invadido por gente como yo, buscando algo irremediablemente perdido. Otro mundo tal vez, más elegante y romántico que en el que vivimos ahora.


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