A SOLITARY WALK FROM SOUTHERN SPAIN TO TURKEY, EXPLORING
MEDITERRANEAN VALUES AND TRADITIONS THAT ARE IN DANGER OF EXTINCTION.

ON THE ROAD AGAIN

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(Texto español abajo)


After spending two weeks in Japan with my children, and another two shooting a short film in Penang, I am back in Seville. The time seems to be evaporating into the void... days and weeks pass by almost unnoticed while I am pondering next steps.

It seems increasingly improbable that I’ll ever be able to resume a punishing schedule of walking 25km every day. This is not about giving up, it’s about accepting the reality of my physical condition and adapting to it. The purpose of the project has never been to just walk 8,000 kilometres, it’s not an endurance test. Rather, it’s a journey of exploration and discovery, an odyssey through the Mediterranean, be it on foot, on the back of a donkey, or sailing along the rocky coastline.

There are too many stories still waiting to be told, so I’ll walk on, ride on, sail on… whatever it takes!

To be honest, I am relieved to rid myself of the self-imposed obligation to keep walking. I’ll have more time to think and write – it’s hard to focus when you’re exhausted after a gruelling trek of up to 8 hours. I’ll also be making fewer films, perhaps just one every month, principally for financial reasons. I have been unable to raise the necessary funds (I am truly hopeless at it!), so I’ll have to be less ambitious and more frugal.

After a long period of winter hybernation, I am really looking forward to be on the road again! It will be a while yet before I recommence the journey because I need to continue my rehabilitation in Seville but, for the first time since the end of October, I can see the light at the end of the tunnel.


CAMINANDO DE NUEVO

Después de pasar dos semanas en Japón con mis hijos y otras dos filmando un cortometraje en Penang, estoy de vuelta en Sevilla. El tiempo parece estar evaporándose en el vacío; días y semanas pasan sin pena ni gloria mientras estoy reflexionando sobre mis próximos pasos.

Cada vez parece más improbable que pueda reanudar la castigadora programación de caminar 25 kilómetros cada día. No se trata de renunciar, sino de aceptar la realidad de mi condición física y adaptarme. El propósito del proyecto nunca ha sido simplemente caminar 8.000 kilómetros, porque no me lo propuse como una prueba de resistencia. En realidad se trata de un viaje de exploración y descubrimiento, de una odisea a través del Mediterráneo ya sea a pie, a lomos de un burro o navegando a lo largo de la rocosa línea costera.

Hay muchas historias que siguen esperando ser contadas así que voy a caminar, montar, navegar... lo que sea!

A decir verdad, me siento aliviado de librarme de la obligación autoimpuesta de seguir caminando a ese ritmo. Ahora voy a tener más tiempo para pensar y escribir, porque es realmente difícil concentrarse cuando estás exhausto después de una agotadora caminata de hasta 8 horas. También haré menos películas, tal vez sólo una cada mes, principalmente por razones financieras porque hasta ahora no he podido recaudar los fondos necesarios – no albergo muchas esperanzas en lograrlo – así que voy a tener que ser menos ambicioso y más frugal.

Después de un largo período de hibernación invernal tengo muchas ganas de estar en el camino otra vez! Transcurrirá aún algo de tiempo antes de recomenzar el viaje porque tengo que continuar con mi rehabilitación en Sevilla pero, por primera vez desde finales de octubre, puedo ver la luz al final del túnel.

Esto es lo que he estado echando tanto de menos:

Un abrazo

Juraj


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